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Chile

Chile: las claves detrás de 30 años de prosperidad económica

Chile: las claves detrás de 30 años de prosperidad económica

El pasado domingo 19 de diciembre, tuvo lugar la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales en Chile. Enfrentadas dos posturas abiertamente opuestas, Kast por un lado y Boric por el otro, la elección se terminó decantando para el, ahora, Presidente electo Boric. Su victoria trajo consigo una ola de especulaciones acerca de si el modelo económico chileno, seguiría brindando la previsibilidad y prosperidad por la cual es conocido.

Dejando las cuestiones políticas, veamos las características que han hecho a Chile uno de los países con mayor prosperidad de toda América Latina. Esto a pesar de las falencias que el país transandino presenta en materia de tamaño de mercado y dotación de recursos naturales, factores que suelen ser más lastre que ayuda cuando se trata de desarrollo.

Centrémonos en entender los tres puntos clave del modelo económico chileno, y cuáles son sus principales diferencias con los vecinos de la región.

pib chile
Gráfico 1. Variación anual del PIB chileno. Fuente: Banco Mundial.

 3 características del modelo chileno

La estructura económica chilena ha generado, en más de una ocasión, numerosos debates en cuanto a su composición. Sin entrar en coyunturas exageradamente largas y monótonas, podemos resumir el éxito del modelo chileno en tres factores, cada uno consecuencial del otro:

  • Estabilidad económica
  • Apertura internacional
  • Comercio con el mundo

La estabilidad fue clave para que Chile se constituyera con el grado de sobriedad económica que hoy tiene. En éste blog, ya hemos abordado anteriormente la importancia vital que tiene éste factor, pilar del desarrollo. Sin previsibilidad, es poco probable que los datos económicos se correspondan en mejores condiciones sociales.

Chile se aseguró esto en dos etapas. La primera tuvo que ver con la adopción de una economía de mercado, en donde el Estado juega un rol subsidiario, y no activador. La segunda etapa consistió en reajustes más pragmáticos cuando se avecinaba un escenario de crisis, sobre todo shocks externos. De éste modo, se combina lo mejor de ortodoxia y heterodoxia de acuerdo a cada contexto.

Esto dio muy buenos resultados. Entre 1986 y 1990 el Producto Geográfico Bruto creció a una tasa de 5.8% al año, con picos de 11% durante la década de los ’90. Durante la década de los 2000s, fue del 4% en promedio, mientras que en los 2010s se redujo a poco más del 2,5% anual. Otros indicadores, como la inflación (6.0%) y el riesgo país (130 puntos básicos), acentúan la solidez económica chilena.

La apertura fue el segundo pilar adoptado por el país transandino. Mientras que la misma tuvo que ver con un cierto lineamiento de políticas de liberalización de precios y tarifas, la realidad es que su adopción tuvo más que ver con otra razón: el tamaño de su mercado interno. Chile es un país, de por sí, pequeño, con una población de 19 millones de habitantes y una superficie de 755.000 kilómetros cuadrados. De esta forma, era realmente difícil plantear que un país pueda desarrollarse confiando en fuerzas endógenas.

Los sucesivos gobernantes chilenos entendieron esto, y su reacción fue acertada: si nuestro mercado interno es demasiado pequeño, entonces venderemos al mundo. De esa manera, en poco más de 3 décadas, Chile concretó más de 25 acuerdos comerciales con diferentes países, China entre ellos. Éstos han permitido la consecución del tercer pilar, muy relacionado con el segundo.

El comercio con el mundo ha sido el gran corolario del modelo chileno, particularmente en sus inicios. Mientras que antes de las reformas de los años 80s y 90s las políticas se centraban en la autarquía, el cambio de paradigma reorientó la matriz chilena hacia la exportación. La misma ha sido altamente exitosa, con apenas 3 años de déficit comercial en más de 20 de medición. El último dato, del año 2020, arrojó que superávit de más de 11 mil millones de dólares, cifras cercanas al récord.

Por último, existen otros aspectos a considera. Uno es la simplificación de trámites aduaneros. Ésto, se facilita todavía más con los numerosos acuerdos comerciales con sus socios. También hay que mencionar la labor de organizaciones de fomento a la exportación, como la agencia ProChile.

inflación en chile

Las diferencias con el resto de América Latina

A la hora de pensar las estrategias de desarrollo de un país, hay una palabra que sobresale del resto: estrategia. Como ya hemos comentado en otras ocasiones en el blog, muchos de los problemas que afronta América Latina tienen que ver con la poca previsibilidad de sus gobiernos. Éste no fue (ni ciertamente es) el caso del país transandino. Desde la introducción de las reformas, las autoridades chilenas sabían que el éxito de su modelo económico provendría de la interacción de estos tres factores.

Esto aseguró estabilidad, a inversores y entidades prestamistas, pero también al común de la ciudadanía chilena, a la hora de consumir y ahorrar. Esto último es algo en lo que los diferentes países de América Latina fallan y por lo que sus planes económicos no ‘sobreviven’. Una vez creada la base, edificar no constituyó un problema. Sobre la apertura vino el comercio, y la prosperidad económica no tardó en llegar.

Evolución de la balanza comercial de Chile
Tabla 1. Evolución de la balanza comercial de Chile. Fuente: Datosmacro.com

Conclusiones

Más allá de las elecciones, el modelo económico chileno ha demostrado tener un importante éxito, sobre todo cuando se lo compara con otros países de la región. La estabilidad de sus indicadores, en conjunto con el talento de su gente y una matriz deliberadamente pensada para la exportación, han dotado a los chilenos de tranquilidad, posibilidad de ahorrar y consumir, así como también de instituciones gubernamentales relativamente transparentes y eficientes, de nuevo, en comparación con sus vecinos latinoamericanos.

Normalmente, cuando un modelo está tan sólidamente establecido como en el caso de Chile, la elección de nuevos representantes tiende a generar sospechas de cambio. Sin embargo, aquí hay algo para reflexionar también: la economía no es un ente autárquico, la gente es y hace a la economía. Por lo que grandes cambios deben tener como protagonistas a esas mismas personas, que han construido su propio templo de la prosperidad.

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